domingo, 30 de octubre de 2016


Artículo sobre redes sociales



Este artículo está teniendo bastante buena difusión en Latinoamérica (por el momento ha aparecido en Calle 50 en Venezuela, Materia Biz en Argentina y El Semanario de México), así que ya va siendo hora de dejarlo citado por aquí, como todo lo que va uno haciendo. Es de naturaleza puramente divulgativa.
La red sobre la red
En este aparentemente recursivo título se encuentra posiblemente una de las realidades más cotidianas de nuestra actividad profesional: la aparición de redes sociales en Internet sobre las que volcar nuestra información y contactos. Sitios como Facebook, LinkedIn, MySpace y muchos otros provistos de una fortísima difusión viral: de la noche a la mañana, una serie de amigos empiezan a llamar a tu puerta electrónica con mensajes de invitación que, precisamente por provenir de amigos, se convierten en difíciles de ignorar. A un clic de distancia, aparece una ficha personal que debemos rellenar, y un espacio en el que recibir información y mantener el contacto con esos amigos, una propuesta de valor aparentemente interesante. Sin embargo, la cosa empieza a complicarse cuando escala, y nos encontramos con más invitaciones de nuevas redes sociales, más contraseñas que recordar, más sitios en los que mantener actualizado nuestro perfil… ¿empieza a convertirse el mantenimiento de las redes sociales en Internet en un trabajo en sí mismo?
Las redes sociales han madurado, y nos acercan cada día más a un perfil único y a unas tareas de mantenimiento menos penosas. Además, trasladan a la red elementos de todo tipo: podemos recurrir a una para ver los datos de contacto de un amigo, pero también para mandarle todo tipo de cuestiones más “ligeras”, desde criticar una película hasta invitarle a un margarita virtual (que eso sí, no se ha perfeccionado aún para saber igual que el auténtico). Sin duda, las redes están aquí para quedarse, y representan un uso completamente lógico de Internet: pronto, nuestros perfiles en determinadas redes sociales serán la manera habitual de interactuar en círculos que incluirán desde lo puramente personal hasta lo más profesional, y representarán desde la agenda permanentemente actualizada, hasta el vínculo central de nuestras relaciones de todo tipo. Es “la red sobre la red”, ya es toda una realidad, y está aquí para quedarse.
Estar conectados a nuestros perfiles de Twitter y Facebook a cada momento nos hace parecer más inteligentes, pero en realidad merma nuestras capacidades intelectuales, según afirma un nuevo estudio publicado por la Royal Society. Las redes sociales constituyen una fuente primaria de información para muchos usuarios, aunque algunos estudios afirmen que leemos noticias sin pretenderlo  y que en realidad siempre nos conectamos para saber qué hacen nuestros conocidos. Sea de casualidad o no, leer los artículos publicados por nuestros contactos nos hace estar al tanto de lo que ocurre, pero no agudiza nuestro intelecto, ya que la sobreinformación a la que nos exponemos a través de las redes disminuye nuestra concentración, contemplación y reflexión, ha demostrado este trabajo.

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